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El amor por las mascotas

La vida sería muy aburrida sin las mascotas. No hay duda que los perritos y los gatos son el alma de la fiesta y de la casa. ¿Qué vinieron a enseñarnos las mascotas? ¿Qué podemos aprender de ellas? Está probado científicamente que consentir una mascota nos hace liberar endorfinas, que son las hormonas de la felicidad . Por eso las mascotas significan alegría pura. Nos hacen reír con sus locuras y nos ponen a disfrutar el presente. Son ellos quienes mejor saben vivirlo. Nunca sienten rencor ni se preocupan por el regaño que les metimos el día anterior, ni por el tiempo que estaremos fuera de casa al día siguiente. Viven el presente mejor que nadie. A las mascotas no les importa si les compras las cosas más costosas o las más baratas. Les da igual. Lo disfrutan y lo valoran de la misma manera. Lo que realmente les importa es tu presencia, tu atención, tu amistad, tu intención genuina de dar amor y recibirlo. Los animales también nos despiertan la sensibilidad . No solamente los gatos ...
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Carta a mis mejores amigos

Hace 17 años, uno de mis mejores amigos del colegio me dio una lección de vida : me regaló la plata para poder pagar el primer semestre de la universidad. Nunca se lo pedí; él tampoco tenía porqué hacerlo. No fue un favor, ni un préstamo. Lo hizo generosamente sin pedirme nada a cambio, salvo mi amistad incondicional y verdadera.  Recuerdo que una mañana recogí el cheque por valor de $4.500.000 y, seis meses después, le escribí una carta a su mamá . Le regalé unas flores y le dije: “Querida Esperanza, quiero contarte que me gané una beca por el promedio de calificaciones conseguido en el semestre. Es mi manera de darte las gracias por haber confiado en mí. Estaré agradecido contigo de por vida”. Así de poderosa es la amistad. Más que amigos, esas personas se vuelven tus hermanos, tu familia , tus cómplices. A ellos y ellas quiero dedicarles este capítulo. Con algunos amigos nos distanciamos en el pasado, pero hoy estoy aquí para reencontrarnos nuevamente, tal vez más viejos, pero...

Hagámoslo mejor

Justo antes de terminar el año uno se pregunta si pudo haber dicho o hecho las cosas diferente , si pudo haberlo hecho mejor. Independientemente de las relaciones de pareja que tengamos ahora, siento que hay algo en lo que todos y todas podemos mejorar en el 2023. Aquí va una buena tanda de propósitos para disfrutar el próximo año del “arte de no amargarse la vida”. Evitar lo tóxico Hay personas y parejas que pasan por nuestra vida para enseñarnos algo . Hay quienes contagian de muy buena energía y logran sacar la mejor versión de nosotros mismos. Pero hay otras que terminan aferrándonos a una relación tóxica, que poco nos aporta. Lo difícil es reconocer que la toxicidad viene cargada de una adicción emocional que nos mantiene insistiendo en algo que sabemos que no nos hace bien, pero tampoco somos capaces de soltarlo. La buena noticia es que es posible aprender a querer distinto , privilegiando la libertad, la confianza, la alegría, la atención a los detalles, la buena memoria con ...

Yo también me volví el papá de mis papás

Escribo esto mientras organizo el viaje de fin de año con mis papás. No es la primera vez que siento que se invirtieron los papeles. Hace unos años, mi papá era el encargado de coordinar las vacaciones familiares, de reservar el hotel y de llevarnos a la playa por carretera con un mapa impreso que compraba en los peajes. Lo hacía con un esfuerzo y unas ganas que de solo recordarlo me genera nostalgia y alegría . Sin duda, éramos felices y no lo sabíamos. De un tiempo para acá, sentí que me convertí en el papá de mis papás . ¿Lo han sentido ustedes también? En mi caso, terminé asesorando a mi papá en temas financieros y económicos. Suena extraño porque el gerente financiero es él. Fue gerente en varios bancos y hospitales, pero hoy en día está lleno de deudas que lo atormentan por las noches. He tratado de ayudarlo. Le he montado emprendimientos y he sido su apoyo incondicional en el tema que menos domina por su edad: el marketing digital . A sus 70 años, le cuesta mucho enfrentarse a ...

Amor propio: si te crees la chimba, yo soy más chimba

Se volvió costumbre conformarse con un buen polvo. En tiempos de Tinder, Bumble, Inner Circle y todas las app de citas que puedan existir, se hizo costumbre conformarse con poquito a la hora de buscar pareja. ¿En qué momento nos creímos el cuento que tan solo el buen sexo era suficiente? ¿Dónde queda todo lo demás?  Es cierto que el amor está sobrevalorado. El amor no es ese sentimiento desenfrenado de excitación que le llaman las “mariposas en el estómago”. El amor verdadero y la felicidad tienen una vibración y una energía diferentes. Para empezar, no tienen nada que ver con el placer. La sensación es más parecida al sentimiento que te invade cuando sientes paz, tranquilidad, confianza, buena compañía, tolerancia, sueños compartidos, admiración y apoyo en los momentos difíciles, que en la vida nunca faltan. Yo lo llamo encontrar un refugio.  Por eso tenemos derecho a ser exigentes, a reclamar lo que queremos. Como dicen las tías y las mamás, que son sabias, nos merecemos l...

Así enfrenté el miedo a volar en avión tras un ataque de pánico

¡MIEDO! Sí, por miedo duré cuatro años sin ser capaz de volar en un avión. En el pasado lo disfrutaba, hasta que en un viaje internacional (México-Colombia) sufrí un ataque de pánico en pleno vuelo. Fueron cuatro largas horas queriendo bajarme del avión sin poder hacerlo; cuatro horas creyendo que estaba loco; cuatro horas con ganas de gritarle al mundo entero que no quería estar ahí. Pero conozco el miedo hace muchos años. Lo conocí cara a cara en mi cruda soledad desde el 2010, cuando un médico me dijo que él creía que yo tenía VIH. Desde entonces, he venido enfrentándolo. Duré 6 años (¡6 años, léase bien!) para tener las agallas de hacerme la prueba de VIH. Fueron los peores años de mi vida: no dormía, no sonreía, se acabó mi matrimonio y no pasaba un solo día sin pensar que me iba a morir. Pero al miedo hay que combatirlo con determinación y con coraje. De lo contrario, llega un punto en el que te desborda. Eso fue lo que ocurrió en el vuelo: el miedo me ganó. Perdí el control de...