¡MIEDO! Sí, por miedo duré cuatro años sin ser capaz de volar en un avión. En el pasado lo disfrutaba, hasta que en un viaje internacional (México-Colombia) sufrí un ataque de pánico en pleno vuelo. Fueron cuatro largas horas queriendo bajarme del avión sin poder hacerlo; cuatro horas creyendo que estaba loco; cuatro horas con ganas de gritarle al mundo entero que no quería estar ahí. Pero conozco el miedo hace muchos años. Lo conocí cara a cara en mi cruda soledad desde el 2010, cuando un médico me dijo que él creía que yo tenía VIH. Desde entonces, he venido enfrentándolo. Duré 6 años (¡6 años, léase bien!) para tener las agallas de hacerme la prueba de VIH. Fueron los peores años de mi vida: no dormía, no sonreía, se acabó mi matrimonio y no pasaba un solo día sin pensar que me iba a morir. Pero al miedo hay que combatirlo con determinación y con coraje. De lo contrario, llega un punto en el que te desborda. Eso fue lo que ocurrió en el vuelo: el miedo me ganó. Perdí el control de...