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Así enfrenté el miedo a volar en avión tras un ataque de pánico

¡MIEDO! Sí, por miedo duré cuatro años sin ser capaz de volar en un avión. En el pasado lo disfrutaba, hasta que en un viaje internacional (México-Colombia) sufrí un ataque de pánico en pleno vuelo. Fueron cuatro largas horas queriendo bajarme del avión sin poder hacerlo; cuatro horas creyendo que estaba loco; cuatro horas con ganas de gritarle al mundo entero que no quería estar ahí. Pero conozco el miedo hace muchos años. Lo conocí cara a cara en mi cruda soledad desde el 2010, cuando un médico me dijo que él creía que yo tenía VIH. Desde entonces, he venido enfrentándolo. Duré 6 años (¡6 años, léase bien!) para tener las agallas de hacerme la prueba de VIH. Fueron los peores años de mi vida: no dormía, no sonreía, se acabó mi matrimonio y no pasaba un solo día sin pensar que me iba a morir. Pero al miedo hay que combatirlo con determinación y con coraje. De lo contrario, llega un punto en el que te desborda. Eso fue lo que ocurrió en el vuelo: el miedo me ganó. Perdí el control de la mente y de mi cuerpo. Y no me da temor reconocerlo y publicarlo. Si lo escribo es porque pude superarlo. Ahora sentí que tenía que contarlo. Entonces aquí vamos, empecemos esta historia… 

Es cierto, de estos temas casi nadie habla. Mucho menos los hombres. No quieren mostrarse vulnerables, ni sensibles. Y los entiendo. Alguna vez fui uno de ellos. En mi caso, decidí aislarme de mis amigos, dejar de tomar alcohol, guardarme mis emociones y aparentar que no pasaba nada. Pero un día todo estalla. La ansiedad, el miedo, la tristeza o la depresión tocan la puerta en distintos momentos de la vida para todos. Una profesora de yoga lo sintió cuando su padre falleció de cáncer. Mi hermana, cuando murió su gato. Una amiga, cuando se sintió estresada en el trabajo. Yo, cuando el médico me dijo que podía tener VIH. Pero resulta que todos “matamos las pulgas” de manera diferente. 

Al final, lo que vale es lo que hagas con esas experiencias. Tú decides si armas drama o mejor creas un emprendimiento. En mi caso, terminé creando este blog para tratar de ayudar a los demás a punta de aprendizajes personales que me funcionaron. Eso es manejar el mambo: manejar la calma con una dosis de recocha y buen humor. Porque si algo he aprendido es a reírme de mí mismo. Tanto, que me da hasta risa pensar que duré 6 años (sí, repito, 6 duros años) creyendo mentalmente que tenía VIH. Pero la prueba fue negativa. ¡No me crean tan marica! 

Ahora sí volvamos al avión. ¿Cómo enfrenté el miedo a volar después de haber tenido un ataque de pánico en un vuelo? Como les contaba, duré 4 años sin ser capaz de viajar en avión por puro miedo a volver a sufrirlo. Hasta preferí comprarme un carro, calculen el nivel. 

Aquí van entonces 5 recomendaciones generales (ojo que no soy médico ni psiquiatra ni terapeuta ni coach ni pastor ni vende humo), pero espero que le sirvan a quienes están pasando por algo parecido: 

1. Busca una terapia. El miedo y los ataques de pánico casi siempre tienen un ancla emocional de un problema que no quieres soltar o reconocer. En lo personal, tengo muchos prejuicios y críticas con la psiquiatría y la industria farmacéutica, pero la terapia me ayudó a encontrar respuestas. Por supuesto, también me sirvió para conocer un medicamento que se usa como último recurso. En el caso de los aviones, suele utilizarse una terapia de exposición para ir soltando el miedo. Te pondrán ejercicios como ver videos de aviones, ir al aeropuerto, subirte en ascensores, escribir tus sentimientos y descubrir motivaciones para decidirte a comprar un tiquete. Yo me fui a la playa a broncear nalga y me metí a nadar en una laguna nudista, totalmente en bola. Fue pura libertad. 

2. Lee el libro Panic Away. Lo encuentras en Google, o sino escríbeme y te puedo compartir el libro y el resumen. Amo resumir los libros que me cambian la vida. 

3. Mejora tus hábitos. El miedo, los ataques de pánico, la depresión y la ansiedad disminuyen cuando mejoras tu alimentación, haces ejercicio, cuidas tu sueño y conoces los beneficios de la meditación o la respiración consciente. Si nunca has meditado, puedes empezar escuchando “Despertando Podcast” en Spotify o Deezer y después te lees el libro Deja de ser tú, de Joe Dispenza. Para corregir la mala alimentación, te recomiendo leer El milagro metabólico del doctor Carlos Jaramillo, o mira sus videos en Youtube. Sí, también te tengo el resumen de esos dos libros, totalmente gratis para los primeros tres lectores de Manejando el Mambo que compartan este post con sus tías y amigos. Jaja, mentira, serán gratis para todos de por vida. 

4. Llénate de motivos para viajar y ten un enlace al corazón, es decir, un recuerdo, una persona o una situación que te llene de paz y tranquilidad para cuando llegue la tormenta. Mi enlace al corazón es mi sobrino Jerónimo, a quien dejé de ver durante 5 años porque se fue a vivir a Estados Unidos y yo no era capaz de montarme en un avión para abrazarlo. Para mí, Jerónimo es una de esas personas que representan el amor incondicional. 

5. El truco para acabar con los ataques de pánico es querer tener uno. Suena controversial, pero consiste en hacer lo opuesto a lo que siempre has hecho. Sal a buscarlo, súbete a ese avión. Te darás cuenta que el miedo es simplemente una falsa alarma. No es real. Llegará un día en el que exijas tener más ataques de pánico. Es la declaración más poderosa para evitarlos. Te pones en una posición de poder y no de víctima contra la adversidad. Así aprenderás que “aquellos que se han curado de los ataques de pánico, son aquellos que ya no tienen miedo de sentir temor”. 

A ese grupo de personas es al que quiero que pertenezcas. Este blog no es otra cosa que una invitación colectiva a vencer el miedo y la ansiedad para hacer lo que soñamos, sirviendo y apoyando a los demás. Porque si dejamos el ego y la soberbia a un lado, tendremos la fuerza creativa para construir una dedicación personal a una causa mayor que uno mismo. Yo hace rato entendí que el mejor momento de mi vida es cuando me muevo hacia adelante, sin detenerme en el pasado. Este es mi presente, manejando el mambo.
Con Jerónimo, mi sobrino, después de 5 años sin vernos. Nos reencontramos en Austin, Texas.

Comentarios

  1. Es el más emotivo, honesto, revelador testimonio que habla del gran ser humano, guerrero y maestro de vida que eres y tu camino y miedos te hacen el más fuerte y admirable ser humano que conozco.
    Nadie conoce las batallas de cada uno, nadie puede si quiera imaginar lo que cargamos dentro y cómo lo necesitamos sobrellevar y trabajar cuando lo escondemos de nosotros mismos y de los demás por miedo a enfrentarlos.
    Todos tenemos nuestras batallas interiores y al liberarnos de ellas en el momento correcto y con MUCHO trabajo personal logramos ser libres de nuestras cárceles.
    Gracias por ser valiente, lanzarte en paracaídas, viajar en avión y liberarte de las cadenas al compartirlo.
    Vamos para adelante que la vida te dá la nueva oportunidad de comenzar cada día sin olvidar tu camino y tus heridas, pero sin que continúen doliendo, sino que te den fuerza para más historias y más aventuras.
    Que orgullo saber que Jero fue y es tu motor y vino a ayudarte también a sanar 💕🙏🏻 Como a mi.
    Te amo, te admiro y te animo a no tratar de recuperar tus 6 años sino a verlos como la
    Fuerza que necesitas para disfrutar los que vienen.

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  2. Gracias por compartir tu experiencia - seguro me ayudará para mi próximo viaje :) Me encantaría tener acceso a los libros que propones, me avisas si tengo que compartir el post con la tía ajaja o si me los puedes compartir :) Abrazo!

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